Aunque es una de las pocas denominaciones catódicas que escapa del inglés, la televisión lenta no se ha librado de chanzas.
“Todo sueño húmedo de un canal de televisión es atraer la atención y destacar entre la multitud.
La lectura de la Constitución en su segundo centenario o los salmos interpretados por los coros de todo el país.
Lo más peligroso para una televisión pública es apostar por ideas locas.
El plan de la ruta, de seis días, consistirá en enviar continuamente imágenes de noche y día.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/08/28/actualidad/1472408526_018247.html
