Son los habitantes aborígenes de las islas Andamán y Nicobar, en el golfo de Bengala, y quedan solo unos 500 o 600 que conservan su cultura, y de ellos solo medio centenar que hablan su lenguaje ancestral.
Pero esos pocos andamaneses que quedan en su estado inmaculado están resultando un tesoro para la ciencia, como puedes leer en Materia.
Quedan pocos, no exactamente porque se hayan extinguido, sino porque la mayoría de ellos se han reabsorbido entre las poblaciones vecinas.
O, mejor dicho, solo conocida por los segmentos de ADN que se dejó en el actual genoma andamanés.
En cuanto a sus misteriosos compañeros de alcoba, no faltan candidatos: el Homo erectus, el Homo heidelbergensis, el Homo antecesor de Atapuerca o incluso el ya de por sí enigmático hobbit, u Homo floresiensis, de la isla de Flores.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/29/ciencia/1469791472_603217.html
