El jefe negociador del Gobierno de Colombia con la guerrilla de las FARC, Humberto de la Calle, es el primer colombiano relevante que se ha visto salpicado por los papeles de Panamá.
Además, asegura el comunicado, Davinia «no tuvo cuentas bancarias, ni generó ingresos de ninguna índole, ni hizo préstamos, ni realizó operaciones lucrativas.
El político colombiano explica que, «por razones de seguridad y confidencialidad», constituyó una sociedad familiar llamada Davinia «con el único fin de servir de tenedora» de su patrimonio familiar.
Durante su existencia los impuestos relacionados con ese patrimonio, ubicado íntegramente en Colombia, fueron pagados en su totalidad y de forma oportuna.
Por lo tanto, aun si la sociedad hubiese sido colombiana, los impuestos habrían sido iguales».
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/07/colombia/1460035154_795270.html
