Como en 1971, los presos denuncian los largos periodos de aislamiento, el acceso inadecuado a la salud, la superpoblación, los ataques violentos y las condiciones laborales.
“El sistema se enriquece del trabajo gratis de los presos”, denuncian desde Free Alabama Movement, “y lo hacen en nombre del crimen”.
De los 2,4 millones de personas entre rejas en EEUU, trabajan unos 900.000 que son “médicamente aptos”.
Sus presos representan una cuarta parte de la población reclusa en todo el mundo.
La huelga arrancó en el 45º aniversario de la insurrección de Attica, el mayor motín carcelario de EEUU, ocurrido en 1971.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/15/actualidad/1473940241_285792.html
