Junto a Langer, solo el líder sonreía.
El resto de jugadores acabó destrozado uno de los días más duros que se recuerdan en la Augusta soleada, y los españoles con ellos.
En el último, el 18, un doble bogey, el segundo del día, manchó una tarjeta impecable, y un trabajo de demolición sistemático.
El número uno del mundo, Jason Day, está a tres golpes, y Dustin Johnson también.
Y aquellos comentaristas que criticaban la facilidad aparente de Augusta, sus calles anchas como avenidas, su práctica ausencia de rough, solo mitigada por la complejísima geometría de los greens, dijeron: ah, el viento.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/10/actualidad/1460244750_185342.html
