Además, su vida interior es más rica, lo que les lleva a necesitar menos estimulación exterior para lograr su bienestar», remata Ustárroz.
Por el contrario, los extrovertidos situarían el objeto en su centro de interés y el sujeto se vería subordinado a este.
Además, también debemos tener en cuenta el momento personal que estamos viviendo o las circunstancias vitales que nos acompañan.
La gente que cumple este patrón busca vivir emociones fuertes que les reporten placer; está más centrada en el mundo exterior y es más sociable.
Además, los introvertidos tienen una mayor tendencia a refugiarse en sí mismos porque son más autoconscientes, lo que podría llegar a entenderse como algo negativo.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/16/buenavida/1455628500_334535.html
