Me debería tatuar: “Sí, es verdad, me llamo Luz Cuesta Mogollón”, porque no sé cuántas veces he tenido que repetir ya esa frase.
¡A ver si bajas un poco!”, y el clásico “¡es que cuestas mucho!”, que también le decían a mi hermana.
Tampoco he pensado en ocultar algún apellido en plan Luz C. Mogollón, porque aunque se oculten siempre quedarán en el DNI.
Este artículo lo redactó Gloria Rodríguez-Pina a partir de entrevistas con Luz Cuesta Mogollón.
“Luz Cuesta Mogollón”, leyó seguido de una carcajada cuando llegó a mí.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/09/07/articulo/1473265657_626474.html
