«Me queda poco tiempo en el trabajo masculino del sexo.
El trabajo en sí, no», dice Álvaro de la sauna en la que trabajó dos años.
Los de Samanta «hombres heteros, bisexuales, casados, que buscan un rollo totalmente diferente, una fantasía».
Llegó hace nueve años a España, encontró trabajo en un restaurante, pero acabó perdiéndolo por no tener papeles.
Álvaro, nombre ficticio de un trabajador sexual de Madrid.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/08/25/actualidad/1472139311_602218.html
