Sobre las visitas de Leo Messi a Suecia todavía no han trascendido tantos detalles, aunque yo no descarto que algún día tengamos noticias sobre alguna disparatada aventura del argentino en el país escandinavo.
Contrariado por semejante descubrimiento, Garrincha le vendió el cachivache por la mitad de lo que le había costado y de regreso a Brasil seguía presumiendo de haber timado al pobre masajista.
Su madre lo entregó en adopción al poco de nacer, apenas capaz de cuidarse a ella misma, y hasta que cumplió los ocho años no supo Ulf Lindberg quién era en realidad.
“Pero Mané”, le dijo, “esta radio solo habla sueco”.
Había nacido con las piernas arqueadas, tenía la piel morena, el pelo negro, los ojos oscuros y los labios carnosos, como el ídolo de Pau Grande, y aunque no llegaron a conocerse en persona, se intercambiaban cartas con cierta frecuencia.
Fuente original: Messi: Delante del rey de Suecia | Deportes | EL PAÍS
