En aquellos tiempos, Acapulco cabía en la palma de la mano de John Wayne.
Sin John Wayne y a todo color.
Tiempos azules para Acapulco.
A los maestros se les asalta en las escuelas, y en las playas se mata desde motos acuáticas.
Enclavada en Guerrero, el Estado más violento de México, la ciudad es un juguete en manos de los capos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/03/opinion/1459713811_842466.html
