«Hay un dato claro: con el anterior Gobierno había 441 presos en prisión domiciliaria.
Los jueces son muy permeables a la presión política.
La presión ha surtido efecto y ahora parece que será difícil que Echecolatz pueda volver de la prisión a su casa.
Una prisión domiciliaria como la de Echecolatz, decidida por un juez aunque de momento aún no cumplida, habría sido imposible con el anterior Gobierno, señalan en la oposición.
Ya sabemos lo que es la prisión domiciliaria, es como la libertad vigilada, luego se lo encuentran los vecinos en la calle paseando al perro, ya ha pasado con otros», se inquieta Pérez Esquivel.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/24/argentina/1472046314_370637.html
