Era el último superviviente de los conjurados que mataron a Trujillo.
Sentado en la parte posterior derecha, Trujillo tenía a su alcance una maleta repleta de billetes y tres ametralladoras.
Aquella noche, Imbert, al que todos creían un trujillista, conducía uno de los tres coches que aguardaban el paso del Chevrolet celeste, modelo 57, en el que viajaba el dictador.
Trujillo, anticomunista y narcicista compulsivo, había construido un régimen de terror donde el crimen, la tortura y la delación sustituyeron a la ley.
La del militar dominicano Antonio Imbert Barrera, fallecido el pasado 31 de mayo a los 95 años, fue de estas últimas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/05/mexico/1465156465_899832.html
