Llámalo pan con tomate, o ‘pa amb tomàquet’ en la intimidad.
Lo dicho, amigos castellanohablantes, aparcad las rebanadas de pantumaka y empezad a restregar vuestro pan con tomate.
De hecho, dicen que el pan con tomate nace para aprovechar los restos de pan duro.
Yo creo que no, igual que no es buena idea la torpeza de emplear tomate rallado para mojar el pan, o aceite rancio o… ¡pan de molde!
Nota del editor: si crees que Jordi Luque es un talibán del pan con tomate, descarga tu furia en los comentarios.
Fuente: http://elpais.com/elcomidista/2016/06/17/articulo/1466149910_267547.html
