Es sólo con reglas civilizadas y concordantes con el derecho internacional que este tipo de situaciones se podrá regular correctamente.
Siempre hay y habrá forma de pasar esas vallas o muros pero con mayores costos en vida de personas.
Como suele ser en el discurso de Trump —y en el de cualquier extremista—, la receta a la mano es simplista y radical.
En los últimos 50 años el número de migrantes se ha mantenido más o menos constante.
Las nociones o propuestas más simplistas y banales son las que algunas veces captan más adeptos y electores.
Fuente original: Muros y migrantes: parejas disparejas | Internacional | EL PAÍS
