“El trauma de la I Guerra Mundial se refleja más en la literatura flamenca que en la holandesa, porque entonces nuestro país era neutral.
Por el contrario, la invasión nazi en 1940 marcó a los autores holandeses posteriores a la contienda.
Como muestra de que la cooperación camino de Fráncfort ha sido auténtica, Pauw destaca a su vez al belga Tom Lanoye.
Y tal vez el uso flamenco del neerlandés sea algo más barroco, con más imágenes, si se quiere.
Y resulta que los poetas acaban ganándose así la vida, más que con la venta del libro”.
Fuente original: Feria del libro de Fráncfort: Los lazos comunes de la literatura neerlandesa | Babelia | EL PAÍS
