Scott Rosenberg, propietario de Sushi Yasuda, es otro de los que no permite propinas en Nueva York.
Los restaurantes en Nueva York suelen sugerir el 18% o de hasta el 25% si se quiere ser ya muy generoso.
La guerra contra las propinas toma cuerpo en la ciudad de Nueva York.
Para las arcas públicas de la ciudad y del Estado de Nueva York supondrá también ingresos adicionales, porque la mayoría de las propinas no se declaran.
La asociación de restauradores de Nueva York espera ahora que otros patrones y empresarios sigan con el ejemplo, y que no se limite solo a los restaurantes más caros.
Fuente: http://elpais.com/economia/2015/10/15/actualidad/1444919288_756246.html
