Además, una directiva presidencial reemplaza, salvo que se especifique lo contrario, a cualquier otra decisión presidencial previa.
Es cierto que el próximo presidente —o presidenta— puede emitir otra directiva presidencial que revierta lo decidido por Obama, pero se trata de un proceso complicado y largo.
En un cambio reciente de posición, el candidato republicano, Donald Trump, dijo esta semana que revertirá las “concesiones” de Obama ante Cuba “hasta que se restablezcan las libertades”.
Aunque se parece a una orden ejecutiva, en el sentido de que no necesita ser aprobada por el Congreso, la directiva presidencial le da un mayor peso a las decisiones del presidente.
La directiva presidencial llega dos semanas después de que Obama retara al Congreso nominando al primer embajador para Cuba en medio siglo, Jeffrey DeLaurentis, un cargo que debe ser ratificado por el Senado.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/14/estados_unidos/1476453406_551627.html
