Sonaba esta semana el himno de EE UU en la plaza de la Revolución de La Habana, altavoz del antiimperialismo durante más de medio siglo.
Y operar una transición democrática, o un capitalismo de Estado inteligente como el de Vietnam, con el que EE UU pueda hacer business.
Para ello, se excusa por las políticas intervencionistas de EE UU, desde Cuba, hasta el golpe de Pinochet en Chile, pasando por la dictadura en Argentina.
Al fondo, el rostro en relieve del Che Guevara, solo ya el póster desvaído de una revolución nacionalista.
Se oficiaban las exequias, en diferido, de la revolución castrista, que encandiló a las izquierdas mundiales a comienzos de los sesenta del siglo XX.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/25/actualidad/1458933908_324774.html