Agotado por la crisis de confianza provocada por tantos años de problemas económicos, este país se enfrenta además a una crisis institucional.
Los índices de confianza en la situación política son llamativamente bajos, a juzgar por las encuestas.
Mucho tiempo para una situación razonable de estabilidad, pero más aún en un país acuciado por problemas y fracturas muy urgentes.
Si votar otra vez fuera la llave para estabilizar la situación política, al menos habría una esperanza; sin embargo, existen pocas razones para confiar en que la dinámica abierta camine en esa dirección.
Y el Gobierno en funciones se niega a cumplir los mínimos deberes que le impone el control parlamentario.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/23/opinion/1461428001_910586.html
