Eran, sin saberlo, testigos de un paisaje después de la batalla.
El secretario, en mangas de camisa, atendía las peticiones, les ponía orden –“hay que priorizar”- y prometía regresar después de las obras.
Desde entonces, aunque con intensas aristas, la coordinadora no ha dejado de retroceder y el secretario de Educación de ganar terreno.
Su aparición habría sido prácticamente imposible hace unos meses, cuando el sistema educativo de Oaxaca ardía por los cuatro costados.
Su viaje sorpresa a la escuela Emiliano Zapata, acompañado por Cué, fue una demostración de ese nuevo equilibrio.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/25/mexico/1456359330_781560.html
