La legislación panameña –de la que suele colgar el adjetivo de paraíso fiscal– ha sido un incentivo tradicional para la llegada de los grandes capitales internacionales.
El sector bancario panameño registró el año pasado activos totales por 118.477 millones de dólares colocándose como uno de los centros financieros punteros mundialmente.
A la vez, subrayan los avances en transparencia de su sistema empresarial y bancario, como la reciente aprobación de una legislación anti blanqueo o la formación de un grupo de expertos internacionales que evalúen el sistema offshore panameño.
Las reacciones del Gobierno panameño tras la filtración de los documentos del despacho Mossak Fonseca oscilan entre el cierre de filas con su próspero sistema de negocios y la mano tendida para colaborar con la comunidad internacional.
Por un lado, insisten en que la responsabilidad en caso de evasión fiscal o blanqueo de dinero no es de Panamá –que cumple con sus leyes– si no de los propietarios extranjeros de las empresas que incumplen las normas de sus países.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/08/america/1460076090_702028.html
