Pedro Sánchez tuvo dos grandes momentos en su fugaz trayectoria hacia el auge y la caída.
Como el personaje de la película, Sánchez se convirtió en el “líder accidental”.
En su huida hacia adelante, no entendió que el deterioro sufrido por el PSOE podía ser irreparable.
La renuncia de Mariano Rajoy a intentar su investidura, tras el 20-D, llevó al Rey a ofrecer a Sánchez esta oportunidad.
La valentía, incluso la temeridad, puede ser un valor añadido en política si se ve acompañada por la suerte.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/10/01/actualidad/1475352754_539938.html
