Para que, sin apropiación, la plaza y el escaño sean una misma memoria.
Zerolo nos hace ver cómo estar implicado sin ser partidista, cómo ser luchador sin perder la máxima afabilidad.
Y mantenemos el significado de la rosa que depositamos sobre su escaño en la Asamblea de Madrid, constituida unas horas después de su fallecimiento.
Escuchamos esas palabras plaza, esas palabras escaño.
Por eso también su escaño, que es de toda la sociedad, lleva y guarda su nombre.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/08/opinion/1465392823_201322.html