Unidad, belleza, pasión, ilusión y lealtad no conjugan con el cese fulminante del principal colaborador del número dos de Podemos.
Pablo Iglesias ha dado esta semana muestras de autoritarismo, aunque las quiera ocultar tras palabras fatuas en la carta difundida el martes.
La propia Carolina Bescansa reconocía ayer “discrepancias tácticas” entre Pablo Iglesias y Pablo Errejón.
En el terreno personal, la división se larvó con la salida forzada, antes de las elecciones municipales, de Juan Carlos Monedero, que situó a Iñigo Errejón como número dos de Podemos.
La división dentro de Podemos se escenifica claramente en tres ejes diferentes: el personal, el ideológico y el territorial.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/16/opinion/1458155830_134104.html
