Me llevo a mí prometiéndome que jamás dejaré de ser Erasmus, algo que solo quienes lo hemos hecho somos capaces de entender.
No recuerdo un momento de mi vida en el que me riera más de los problemas o, como yo los llamo ahora, anécdotas.
Cuando dices que eres Erasmus, mucha gente te mira como un parásito social que se gasta el dinero de sus padres en fiesta y alcohol.
El mito de las relaciones a distancia, de los líos de una noche o de los amores del Erasmus.
De ahí viene el segundo mito: LOS ERASMUS NO HACEN NADA.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/06/16/articulo/1466094327_841168.html
