La presencia del dios vigilante habría servido para fomentar la cooperación entre desconocidos que compartían religión.
Hay una idea sobre la religión que puede incomodar tanto a ateos como a creyentes.
Después, el entorno es el que determina el lenguaje o la religión particular que se aprende.
Para quienes tenían fe, las emociones eran menos importantes en su decisión de ayudar al prójimo que, por ejemplo, la identidad de grupo.
En EE UU, tras el 11-S, se multiplicaron las ventas de los libros del astrólogo del siglo XVI Nostradamus.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/22/ciencia/1458685280_291426.html
