Esto diferencia a los deportistas de los políticos que son juzgados, por ejemplo, en casos de corrupción.
Según Ramón Llopis, profesor de Sociología en la Universidad de Valencia especializado en deportes, hay tres factores que podrían explicarlo.
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El primero, que la lógica jurídica es binaria (inocente o culpable), mientras que nuestra estructura mental sigue procesos más complejos.
Hay sesgos cognitivos que nos impiden condenar la mala conducta de una persona a la que hemos encumbrado.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/07/13/articulo/1468395250_757549.html
