Además, la probabilidad de sufrir alguno de estos efectos adversos aumenta cuantos más traslados residenciales haya vivido la persona durante un mismo año.
Un trabajo publicado en el American Journal of Preventive Medicine pone el foco de atención en las mudanzas durante la infancia y la adolescencia, revelando que los traslados residenciales pueden suponer un riesgo para la salud de las personas.
A más mudanzas, mayor riesgoDe acuerdo con los resultados, también en Dinamarca la movilidad residencial sucede con frecuencia.
Por lo tanto, las consecuencias negativas se incrementan en función de dos variables principales: la edad y el número de mudanzas.
Lo que se desconoce es si la fuerza de asociación sería mayor o menor que en las mudanzas entre municipios”, concreta Webb.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/13/ciencia/1465826061_259858.html
