Pedro Sánchez convocó al líder del Partido Popular con la firme voluntad de no llegar a acuerdo alguno con él.
Políticamente, escenificar un encuentro entre dos dirigentes que ambos sabían condenado al fracaso ha sido un acto estrafalario.
Sánchez no parece entender lo que significa negociar apoyos para una investidura.
Y Mariano Rajoy, que confesó haber acudido sin saber a lo que iba, dejó incluso en el aire la mano que le tendía Pedro Sánchez (aunque el líder socialista dijo después que Rajoy no le había visto y que se habían estrechado la mano en privado).
Una cultura del pacto no implica solo una actitud menos sectaria, sino trabajarse una mayor superficie de acuerdo entre ellos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/12/opinion/1455304364_769006.html
