Álvaro Morata se vio inmerso en ese bucle desde su vuelta al Real Madrid hasta que un cabezazo en el Trofeo Santiago Bernabéu le sació a medias.
El canterano ya sabía lo que era marcar en el Real Madrid.
Desquiciado y superado por el zaguero argentino, Morata vivió parte de los primeros 45 minutos en el suelo entre gestos de impotencia.
Su celebración, con rabia, culminó la liberación de un delantero que marcó su último tanto oficial en la Eurocopa.
La ausencia de gol en el inicio la venía supliendo Morata con la capacidad pulida en Italia para jugar de espaldas y pelearse con cualquiera.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/08/28/actualidad/1472348580_231811.html
