Además, por ahora los elementos nacionalistas y liberales sólo han ganado terreno en Hungría y Polonia, que parecen oponerse a una mayor integración en la UE.
Pese a esto, matiza Stefan Lehne, del think tank Carnegie Europe, todavía quedan cuestiones clave que separan al bloque del Este.
Mientras que hace unos años el cuarteto del llamado Grupo de Visegrado transitaba por caminos diferentes, el espíritu de crítica hacia el diferente y una visión social conservadora, ha unido a Hungría, Polonia, Eslovaquia y República Checa.
Críticas y denuncias que, no obstante, han quedado completamente eclipsadas por la postura común sobre inmigración del bloque, que trabaja duro para defender la idea de una Europa como fortaleza, con un Ejército común incluido.
El analista asegura que el bloque ha sabido poner encima de la mesa los asuntos calientes.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/30/actualidad/1475262674_243888.html
