Ahora podrá hacerlo: gobernar mejor a Briatore en Cannes, recomendándole más protección solar.
Una ministra noruega ha querido sentir lo que siente un refugiado.
Debió de serla: empieza a pegar el calor en Madrid y daba envidia la señora, mecida por el mar.
Suele perseguir un grado de empatía, una forma de aproximarse con el fin de gobernar o escribir mejor.
En la política, en el periodismo y en la vida querer sentir lo que siente un tercero es una tentación habitual.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/26/opinion/1461692181_891421.html
