Las primeras elecciones municipales de Brasil tras la destitución de Dilma Rousseff fueron un desastre para su agrupación, el Partido de los Trabajadores (PT).
Si los candidatos municipales necesitaban apoyos, tendrían que buscarlos en el Partido Comunista de Brasil (PCdoB) y el Partido Democrático Laborista (PDT).
Por comparar, en los últimos comicios celebrados en 2012, el partido había batido el récord nacional de 644 alcaldes.
Lo más preocupante para el PT es cuánto pueda afectar este resultado al partido en las generales de 2018.
“El partido necesita librarse de la dependencia de Lula y no puede pensar en reconstruirse en torno a él.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/13/america/1476368547_045840.html
