No es buena idea pedir una hipoteca si no tenemos un trabajo fijo o unos ingresos estables en el tiempo.
No avalemos por amor, avalemos solo si tenemos claro que podríamos pagar las cuotas de nuestros vástagos si tuvieran problemas.
San Valentín, patrón de los enamorados, da nombre a una celebración que rinde culto a este afecto humano.
El amor puede ser duradero o fugaz, pero las deudas tienen la mala costumbre de mantenerse en el tiempo.
A los que pretenden aislar sus decisiones de sus sentimientos, una mala noticia les espera: no hay amor al que no afecte el dinero, ni dinero que tenga valor suficiente sin amor.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/02/12/actualidad/1455276274_259970.html
