¿Comprar una parte considerable de un país compromete su soberanía o las reservas que estas operaciones generan son una mera excusa proteccionista?
Grandes inversores están gastando millones en la adquisición de terrenos, principalmente para cultivos y ganado.
El apetito de Pekín por comprar terrenos es bien conocido en África, que es con diferencia la región que más parte de su territorio ha vendido a extranjeros, seguida de Asia.
China no aparece aún en esa lista, pero es el segundo país más activo en la compra de tierra tras Arabia Saudí si se contabilizan las operaciones que están todavía negociándose.
En total, han pasado a manos extranjeras 40 millones de hectáreas, es decir, una superficie mayor que Alemania.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/05/06/actualidad/1462556578_500476.html
