Esa es una extensión de la economía básica del libre mercado: si existe una oportunidad de manipularte y aprovecharse de ti, alguien lo hará.
Primero pones un pie en el agua y ves si va bien o no, y si funciona, pues de acuerdo.
Si el Gobierno adopta una medida que puede ser buena para la gente, no te lanzas inmediatamente sobre ella.
No tiene que ser una regulación del Gobierno, puede venir de diferentes direcciones.
Yo tengo que caminar cuatro kilómetros cada día y hay una aplicación que me dice si lo he hecho o no.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/06/03/actualidad/1464984657_876958.html
