«Solo nos queda la respiración y el corazón», nos decía el líder comunitario de Plain Matin, a una hora y media en coche de Les Cayes.
Solo saber que no nos olvidan es muy importante para nosotros», nos dice Bernard, el coordinador del albergue Plain Matin.
Benedicte, una vecina de Plain Matin, me ha conducido hacia lo que queda de su casa.
Benite, de 45 años, muestra lo que queda de su casa en Plaine Matin, en el sur de Haití.
Llevamos ocho días y solo nos han dado unos sacos de arroz».
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/10/14/planeta_futuro/1476443702_803580.html
