Del boca a boca al ojo por ojo.
La plática duró hasta las siete de la mañana del día siguiente, cuando la Fiscalía anunció que los 17 vecinos detenidos quedaban libres por falta de pruebas.
Otro rumor de Atlatongo: “el pueblo” no dejó salir al alcalde hasta que consiguiera que los convecinos detenidos fueran liberados.
A las 12 sonaron las campanas en Atlatongo, Estado de México, y una marabunta se congregó en la plaza para ejecutar un acto de justicia sumarísima y bestial.
Mientras sus dos nietas corretean por la plaza, el señor de la gorra reconoce que él no ha visto a los muertos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/26/mexico/1464243417_236065.html
