¿Cómo andarse con minucias a propósito de unas viejas construcciones si no se hace nada por salvar a las personas?
¿Por qué tanto arrebato por unas cuantas piedras mientras no se hace nada para evitar el derramamiento de sangre de tantas y tantas personas?
Pero no debe ser incompatible con el afán de evitar la destrucción de los lugares que forman parte del patrimonio de la humanidad.
El desafío más urgente, el fundamental, debe ser siempre el de proteger la vida.
La fiscalía ha calificado de crimen de guerra la destrucción de bienes culturales, y el tribunal debe pronunciarse en 60 días sobre si abre por fin juicio contra Al Mahdi.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/03/opinion/1457036222_612903.html
