Cuando uno pisa el recinto de uno de los conciertos de The Rolling Stones tiene la sensación de estar ante un momento histórico.
La actitud irreverente de sus Satánicas Majestades la ha dejado clara Jagger en México al poner el dedo en la rocambolesca historia de la detención de El Chapo: «Sean Penn vino a entrevistarme al hotel, pero me escapé».
Los asistentes comentan reiteradamente que son «afortunados» de ver quizá por última vez a la banda británica con más de 50 años de historia.
Mick Jagger se desplazaba de un extremo al otro como un indígena tarahumara.
Ron Wood fumaba un cigarro, mientras Charlie Watts era el único que hacía recordar que tienen más de 70 años.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/15/actualidad/1458022655_614034.html
