Parte I
Adrián Lobo
OAXACA, (pagina3.mx).- Seguramente no estará usted para saberlo, aunque yo sí para contarlo, pero resulta que por azares del destino (o quizá ya estaba la suerte cargada hacia ese rumbo) trabajo en un hospital público.
Digo que la suerte se inclinaba en ese sentido porque podría decirse que es un asunto de familia ya que mi bisabuelita trabajó en este lugar, desde antes que fuera nombrado como tal, incluso desde antes que el espacio físico que ocupa actualmente fuera construido.
Después su hija, mi abuelita y mi abuelito también lo hicieron. Le siguieron mi padre, un tío, una tía, mi madre, y ahora también dos primos, una prima y un hermano.
Además, en la misma Secretaría de Salud -aunque no en el hospital civil- trabajan otros tres primos, y un hermano de mi abuelito trabajó en el hospital psiquiátrico.
Hemos incursionado en casi todas las áreas ya que la familia ha estado o está presente con médicos, enfermeras, administrativos, personal del “área parámedica”, en lavandería, en mantenimiento y el extinto departamento de intendencia.
Sólo nos falta incursionar en la cocina. Y no, no he heredado la plaza de ninguno de mis familiares. Me costó no menos de quince años lograr la oportunidad. Por motivos que quizá después exponga.
Mi familia del lado materno está distribuida en las dos mayores áreas del principal empleador en este estado, que es el gobierno, ya que industria prácticamente no hay, y esas áreas son las de Salud y la Educación.
Una tía trabajó en el ISSSTE, otra más en el IMSS, la esposa de un primo, que es médica, trabaja ahí actualmente también, además otras dos primas son enfermeras, el esposo de una de ellas también y otros dos primos en segundo o tercer grado son médicos.
De hecho, mis abuelitos vivieron el surgimiento de una organización cuya influencia y actividades a menudo son polémicas y que es el sindicato.
Antes de eso la autoridad absoluta la tenía el director del hospital. Casi la otra mitad de la familia está involucrada con el magisterio. En distintos niveles, desde preescolar hasta secundaria.
Esto es, que la mitad de nosotros iremos al cielo y la otra parte no tiene muy claro el destino de sus almas, quizá se adhieran a algo así como una Coordinadora Universal de Almas, no lo sé, harán quizá un bloqueo a las puertas del cielo o un plantón.
No quiero ni mencionar la posibilidad de que tengan que tocar las puertas de otro lugar.
El asunto es que he estado ligado de muchas formas a este hospital desde siempre, ya que aquí nací. Lo odio y lo quiero, ha sido el sostén de mi familia, lo conozco por dentro y por fuera. Hay personas que trabajan ahí a las que conozco desde que era niño y amigos que he venido a conocer hace poco, así como algunos que he reencontrado no sólo en este espacio sino en otros centros de trabajo de la misma Secretaría.
Seguramente hay familias que tienen una historia similar por la situación que mencioné anteriormente.
En este estado casi la única opción de un empleo estable es el gobierno.
La actividad económica predominante no sólo en esta capital, sino en el estado es el comercio.
Por ser un importante destino turístico otra fuente de empleo es el sector de Servicios. Pero es insuficiente. Siempre lo ha sido.
Faltan industrias, falta producir, se necesitan mejores salarios, faltan muchas cosas. Así es como se han mantenido los niveles de pobreza más altos en el país.
Pero el tema central es otro, en el que me auto-autorizo para proponer, opinar y para criticar dadas las circunstancias que mencioné anteriormente. Y es de lo que tratará esta humilde colaboración.
