Elizabeth, agarrada del cuello por las exigencias del hampa carcelaria, hasta paga el vis a vis de Santiago con Erika.
El muchacho maltratador, de 20 años, entró en la cárcel de Topo Chico, en Monterrey, a la espera de juicio.
La prisión de Topo Chico recrea en miniatura la guerra de los carteles de la droga que puso en jaque a Monterrey.
Le comunicaron a su familia que debía pagar 6.000 dólares (unos 5.400 euros) de cuota de ingreso, como si se tratara de una de las universidades más caras de México.
Pero que no le gustaba que la “jaloneara”, como estaba haciendo cada vez más, y un día lo denunció a la policía.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/12/mexico/1455315110_271824.html
