Siempre me han fascinado los mensajes de Twitter que aparecen en la pantalla en los programas de Telese y Porro.
Pero obviamente en Twitter existe una dirección mía falsa, como parece que también la hay de Casaleggio.
Intenté explicarle que se trataba de un falso yo, pero me miró como si le estuviera diciendo que yo no era yo.
Nunca la desmentí porque habría sido inútil, y esa paranoia tan peculiar no cambiaría la situación en Oriente Próximo.
Tiene un pase en el caso de Letta y de Bergoglio, pero ¿por qué usan también Twitter los señores Rossi, Pautasso, Brambilla, Cesaroni y Esposito?
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/10/07/babelia/1475851041_528112.html
