En Turquía, los militares escenificaron un ensayo general; y Recep Tayyip Erdogan, un golpe de Estado.
Entre tanto, EE.UU., la OTAN, Rusia y la Unión Europea realizan las primeras movidas para ajustar sus prioridades políticas a situaciones imprevistas que obligan a improvisar.
En una coyuntura como la actual, cuando Estados Unidos está enfrascado en un cambio de mandos, cualquier matiz puede resultar trascendental.
La publicidad otorgada a la detención de los pilotos turcos que abatieron el aparato ruso, es otro gesto hacia Rusia.
Obviamente, el objetivo del presidente no es el poder (que ya posee), sino purgar el estamento militar, jurídico, académico y mediático que obstaculiza su tendencia a la islamización.
Fuente: http://cnnespanol.cnn.com/2016/07/22/turquia-el-golpe-es-lo-que-parece/
