Desde la ciudad de Kilis apenas se puede discernir donde termina Turquía y comienza Siria, pues la planicie se extiende sin solución de continuidad.
Pero, desde entonces, se ha avanzado poco pese al incremento de atentados de yihadistas infiltrados desde Siria, tanto en Turquía como en otros países europeos.
“En los últimos dos meses hemos colocado 10 kilómetros de muro”, explica a EL PAÍS un ingeniero encargado de la obra que pide ocultar su nombre.
Nos dijeron que íbamos a fastidiarles el negocio, ya que son ellos los que trasladan ilegalmente a muchos refugiados a este lado de la frontera”.
“Está claro que es un trabajo arriesgado, pero este muro había que hacerlo sí o sí”, reconoce.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/10/actualidad/1455129620_494238.html
