Para Prudhomme, el hombre que cada año, desde hace 10, dibuja los recorridos de la gran carrera del mundo, el Tour de 2016 fue la gota que colmó el vaso.
“Queremos que el Tour salga del catenaccio, del cerrojo defensivo, que se deje llevar por el instinto, que sea como Peter Sagan loco y fantástico”.
Con 36 kilómetros contra el crono en total, Froome no tendrá tantos salvavidas como en 2016.
Christian Prudhomme habla en el gran teatro de la presentación del Tour del 17 y habla como un padre que no sabe qué hacer con su hijo caprichoso y aburrido.
El día anterior el espectáculo habría estado en el tremendo descenso del Galibier hasta Serre Chevalier después de haber ascendido también el Télégraphe.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/10/18/actualidad/1476780048_337555.html
