Sus bravas, con abundante all i oli y una salsa picante con base de aceite, juegan en una liga bastante parecida a la del Bar Tomás.
“Si se hace poco, el huevo semilíquido se combina a la perfección con la salsa picante”, afirma su chef.
Una ración de bravas es un poco como el clásico de Bob Dylan Knockin’ on heaven’s door: hasta la peor versión funciona.
Si hay ganas de comer de mantel y servilleta de hilo, pidan un arroz y prepárense para una siesta de antología.
Si deja reposar y enfriar la patata entre la cocción y la posterior fritura, la textura mejora enteros.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/21/icon/1466521622_550967.html
