La firma de este documento demuestra la división de las poblaciones indígenas en relación al proyecto del canal interoceánico.
Ambientalistas nicaragüenses, europeos y estadounidenses han advertido de que la construcción del canal tendría un enorme costo ambiental y social para el país.
Divide a la dirigencia de las comunidades indígenas y los hace firmar un convenio de arriendo indefinido con el que pretende asegurar que fueron consultados, lo que es mentira, no ha habido ninguna consulta.
El acuerdo fue firmado por Manuel Coronel Kautz, representante de la Comisión Nacional del Gran Canal, y por el presidente del Gobierno Territorial Rama y Creole, Héctor McCrea.
Un área de 263 kilómetros cuadrados del sureste de Nicaragua se ha convertido desde el martes en un enclave chino en Centroamérica.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/04/actualidad/1462379568_244768.html
