Durante los últimos 10 años el sector minero energético ha aportado la mayoría de las exportaciones colombianas.
Por último, las comunidades locales y administraciones públicas regionales y locales no se sienten participes de los dividendos del boom.
Por un lado, un cansancio de las empresas, del movimiento social y comunidades locales y de las autoridades en materia ambiental y energética.
Los buenos precios de los productos minero-energéticos llevaron a que el país comenzara a hablar del boom y la locomotora minera y energética.
Entre los mismos años, el sector agropecuario pasó del 9,9% al 4,6% de las exportaciones totales, una reducción en su participación de más del 50%.
Fuente original: Una oportunidad para la paz en Colombia | Internacional | EL PAÍS
