Manuel Pablo y Diego Tristán también se alinearon de inicio en aquel equipo de base deportivista.
Quizás la vitola de Valerón, el aura de naturalidad que le acompaña, le aleja de la pompa del futbolista que acapara portadas.
“Estuve todo el día pendiente de si Manuel entraba en la convocatoria, mándandole mensajes toda la semana para saber si iba a llegar al partido”, confesaba Valerón ya en A Coruña.
Vuelve Valerón y se encontrará con Manuel Pablo, su hermano, su compañero tantos años, desde que cuando eran juveniles le hacía correr la banda en busca de medidos pases al espacio.
Meses después, ya en Las Palmas, volvió a Riazor para enfrentarse al Deportivo y, pese a ser recibido con honores, no acabó de sentirse cómodo.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/11/actualidad/1460327418_245461.html
